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Espera con Fe

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Espera con Fe

Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. (Gen 12:1). Fueron las palabras que Dios le dijo a Abram. Me imagino que Abram vivía muy feliz con su familia en la ciudad de Ur, con su padre, esposa y hermanos; pero de pronto Dios le dice que se vaya a un lugar desconocido. Debía ir a un país lejano y extraño. Abram le preguntó: ¿A dónde quieres que vaya Señor? Y Dios le respondió: Ve y yo te lo mostraré.

Él tenía todo lo necesario para vivir cómodamente en ese lugar y Dios le pidió que dejara todo, creo que no fue fácil para Abram tomar esa decisión. Podía haber dicho que no, pero no fue así. Había aprendido a escuchar la voz de Dios de lo contrario no hubiese atendido al llamado de Dios. Era realmente un hombre de fe, confiaba plenamente en él.
¿Te ha pedido Dios algo difícil? ¿Has tenido dificultades y desaliento? Lo más probable es que sí. Cuando tu fe sea probada por medio de pruebas, que siempre estarán presentes, aférrate a Dios recuerda que no estamos solos Dios siempre va contigo a dondequiera que vayas; mas allá de las nubes brilla la luz de Dios y así como en la antigüedad Dios estuvo con sus siervos de igual manera él no te desamparará.

“La fe es necesaria tanto en los asuntos más pequeños como en los mayores de la vida. En todos nuestros negocios y nuestras ocupaciones diarias, la fuerza sustentadora de Dios llega a ser real para nosotros por medio de una confianza constante”. La Educación p. 255

Como el hombre que va y echa la semilla en la tierra y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. El hombre no la abandona a su suerte, tiene que hacer su parte, trabajarla y regarla para que Dios pueda hacer que la semilla germine crezca y dé buen fruto. Él no puede hacer nada más, tiene que esperar y confiar en que Dios hará la obra.
Así como Dios guió a Abram a un lugar mejor, lo bendijo y lo prosperó, de la misma manera desea hacerlo hoy con nosotros, lo único que necesitamos es confiar en él. “Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza”. Salmos 40:4

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Acerca del autor

Nohemí López de Ayala (BAJA CALIFORNIA SUR)

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