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Diálogo para navidad

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Diálogo para navidad

PRIMERA ESCENA

(Un horno de pan)
Personajes: Mara, Raquel, Zoila
MARA Raquel, Raquel, vamos para que me ayudes, tenemos que hacer más pan.
RAQUEL Creo que por mucho pan que hagamos, no será suficiente para las visitas que tenemos en esta época de empadronamiento.
MARA Sí, mucha gente ha empezado a llegar de toda Galilea (Palestina), siguiendo el decreto de César.
RAQUEL Es bonito ver gente que viene de otros lugares, lástima que sea por obligación del impuesto.
MARA Ese pago de impuestos, hace más difícil la vida, apenas alcanza para comer. ¡Oye! Y Zoila, ¿Dónde estará?
RAQUEL ¡Hay, nuestra querida hermanita! Seguramente pensando que el Mesías está por venir ¡Pobre! No se cansa de hablar de eso.
MARA Es tanto el quehacer y las preocupaciones, que la verdad, soñar es un descanso. (Suspira) ¡Ojalá que viniera y nos librara de este yugo romano!
RAQUEL Yo también quisiera que fuera una realidad hoy, pero desde cuándo esperamos esto.
(ENTRA ZOILA QUE HA ALCANZADO A ESCUCAR)
ZOILA ¡Claro que es verdad! Ahora no es sólo lo que nuestra madre nos ha enseñado desde niñas; papá también dice que un amigo suyo ha leído las profecías de Daniel y que es el tiempo en que ha de nacer el Libertador.
MARA Mira Zoila, yo qué más quisiera que eso fuera verdad; pero lo único que tengo seguro es el pan que hay que preparar. ¿Por qué no nos ayudas, en lugar de estar pensando en lo que probablemente sea sólo una bonita ilusión?
ZOILA ¡No Mara, esto no es un sueño! ¿Por qué pensar que Dios nos ha abandonado? ¿Por qué tienen que ser simples rumores? No, Mara, el Libertador tiene que venir.
RAQUEL (Dirigiéndose a ella) Mara, yo también creo que el tiempo ha llegado, recuerda que hay profecías que hablan del tiempo en que vendrá y del lugar en que habrá de nacer.
ZOILA ¡Por eso estoy emocionada! De tan solo pensar, que aquí en Belén habrá de nacer el Mesías prometido.
(SE CIERRA EL TELÓN)

SEGUNDA ESCENA

(Tres pastores vigilan su rebaño mientras están sentados en torno a una fogata)
NARRADOR Las silenciosas colinas están cubiertas de una oscuridad tan densa como la medianoche. Tres pastores judíos, aislados del mundo que los circunda, vigilan su rebaño que duerme. Entre ellos el jefe de la familia. La noche ha caído rápidamente después de una breve puesta de sol. Ahora la noche se ha convertido en una túnica negra que cubre todo. Con la oscuridad que los rodea y teniendo sólo las estrellas que parpadean en el firmamento, no hay casi ningún elemento que pueda atraer el interés de los pastores; estos se mueven silenciosamente entre el rebaño dormido, revisándolo para asegurarse de que no falta ni una oveja. Después de comprobar que están todas, los pastores dejan a un lado por un tiempo sus preocupaciones. Comienza a recordar hechos e incidentes diversos, algunos de ellos cuales ocurrieron allá en la infancia.
PASTOR 1 (VOZ LENTA Y PAUSADA, CLIMA DE MELANCOLÍA) Samuel, la noche es tan solitaria. Pareciéramos hallarnos muy lejos de todo, excepto de las ovejas.
PASTOR 2 (CON TRISTEZA) Tampoco a mí me atrae la extraña quietud de este lugar solitario.
PASTOR 3 Quizás ocurrirá algo para cambiar la monotonía.
PASTOR 1 ¿Aquí? ¡No hay menor posibilidad!
PASTOR 3 Por lo menos las ovejas se conforman con la situación. Parece que no se dan cuenta de las cosas ¿verdad?
PASTOR 2 En cambio nosotros, no podemos dejar de pensar en nuestra condición tan esclavizada.
(Pequeña pausa)
PASTOR 1 De acuerdo con un decreto del César, todos los judíos deben registrarse y pagar impuestos. En este preciso momento Belén está llena de gente debido al decreto de empadronamiento y al impuesto de los romanos.
PASTOR 2 Josías me dijo ayer que cuando estuvo en Jerusalén descubrió que había aumentando ahí el número de soldados romanos. Dijo que tenían que tener más soldados romanos a fin de exigir el cumplimiento de los impuestos.
PASTOR 1 (VOZ FUERTE Y CONVENCIDA) Con todos estos problemas que estamos afrontando, necesitamos un Libertador; sí, que llegue el Mesías. Él debiera venir y liberarnos de la carga que tenemos a causa de esos romanos.
PASTOR 2 Si él nos quitase los pesados impuestos, ¡Será muy bienvenido!, en realidad, a duras penas tenemos lo suficiente como para vivir.
PASTOR 3 (RECORDANDO) Puedo recordar cómo mi madre nos decía que llegaría el Mesías algún día y nacería en…
PASTOR 2 (YA CON MÁS ANIMO E INTERRUMPIENDO) Yo sé a qué lugar te refieres, porque mi padre me dijo la misma cosa. Y esa aldea que está del otro lado del cerro, Belén, es el lugar donde Él nacerá.
PASTOR 3 Pero hemos esperado tanto tiempo al Mesías. Mi madre y su madre, y no sé hasta que antepasado de mi familia, han dicho que Él vendría, pero ¿cuándo? Ha pasado tanto tiempo (CON DESESPERACIÓN) ¡Quizás nunca vendrá!
PASTOR 1 Ezequiel, un amigo mío de Betania, me dijo hace sólo una semana que ya era el tiempo para que viniese el Mesías.
PASTOR 3 (SORPRENDIDO) ¿Cierto? Pero, ¿cómo lo sabe? Quizás es sólo una esperanza, un sueño. Quizás sea meramente un deseo que no signifique nada.
PASTOR 1 Él dijo que de acuerdo con una profecía de Daniel, el Mesías vendría al fin de las 69 semanas.
PASTOR 2 ¿En qué época estamos viviendo de acuerdo con esa profecía? ¿Es casi el tiempo para la venida del Mesías o no?
PASTOR 3 (LUGUBREMENTE) El acontecimiento podría estar por suceder y nosotros jamás lo sabríamos.
PASTOR 2 ¡Pero debemos saberlo! ¿Acaso no es importante que lo sepamos?
PASTOR 1 Será muy sensato de nuestra parte que mantengamos nuestros oídos abiertos para estar al tanto de lo que ocurre en Belén. Conocemos suficientemente a la gente de allí como para que podamos detectar cualquier noticia importante sobre la venida del Mesías.
PASTOR 2 En este momento no podríamos hablar mucho en cuanto a Belén porque es un pueblo lleno de desconocidos. La orden de César ha traído de regreso a muchos judíos, ¡y por causa de los impuestos! (DICHO CON DESPRECIO).
PASTOR 3 (CON DISGUSTO) ¡Impuestos! Los romanos sólo piensan en eso. ¡Dinero! ¡Ah! ¡Se los debería estrangular!
PASTOR 2 Esa parece ser nuestra suerte. Nos exigen impuestos como si fuéramos ricos, pero estamos lejos de serlo. ¡Nos empobrecen aún más con sus pesados impuestos!
PASTOR 3 Si el Mesías viniese y nos librase de esos abominables impuestos romanos, si libertara Palestina y nos convirtiera en una gran nación – Como debería de ser – ¡eso sería algo realmente grande!
PASTOR 1 Oye, Samuel, fíjate en ese cordero que está allí. Está acercándose demasiado a ese cacto.
(EL PASTOR INTERPELADO SE ALEJA PARA AUXILIAR AL CORDERO)
PASTOR 2 (REGRESANDO) Creo que ahora no habrá problema. Los corderos parecen tener una fórmula para meterse en dificultades. (PAUSA) Creo que son como nosotros, los seres humanos. Tenemos toda clase de disputas, que nos hacen la vida muy difícil. Por supuesto, ¡esto incluye las discusiones con los romanos!
PASTOR 3 Sí, el hombre tiene una cantidad de dolores de cabeza ¡gracias a Adán!
PASTOR 1 No le echemos la culpa a Adán, porque realmente no todo es por culpa suya. Nosotros mismos no somos mucho mejores que él.
PASTOR 3 Me parece que tienes razón (PAUSA) ¡Lo que necesitamos es el Mesías! No el año que viene o la próxima semana, sino hoy, ahora mismo. Cuánto quisiera que él viniese pronto.
PASTOR 2 (ORANDO CON LA CABEZA LEVANTADA) Oh Señor, Dios del cielo, oye nuestro humilde clamor. Somos pecadores necesitados de salvación. Nuestro país Israel necesita hoy al Mesías. Envíanoslo para que podamos aceptar sus caminos y seguir sus enseñanzas. AMÉN.

TERCERA ESCENA

NARRADOR Entre la multitud que traspone la puerta de la Ciudad de Belén hacia el atardecer se encuentran dos viajeros cansados. Los rostros de esta pareja revelan la tensión del largo día de viaje. Sus espaldas están encorvadas por el cansancio. La mujer, joven y encantadora, refleja preocupación y ansiedad en cada expresión de su rostro. Al observar más cuidadosamente, es fácil notar el contraste entre su aspecto refinado y el de la gente ruda y tosca que se encuentra cerca de ella. Su esposo la ayuda mientras caminan lentamente por la calle atestada de gente con la esperanza de encontrar algún lugar donde puedan pasar la noche.
(JOSÉ Y MARÍA MIRAN ALREDEDOR Y SE ACERCAN A UNA PUERTA, JOSÉ GOLPEA)
POSADERO (ABRE LA PUERTA Y SE ASOMA CAUTELOSAMENTE) ¿Sí?
JOSÉ ¿Hay lugar para mi esposa y para mí esta noche? Hemos recorrido una larga distancia por caminos polvorientos y estamos muy cansados. Mi esposa, María, está agotada, como usted puede ver.
POSADERO Sí, ella tiene aspecto de cansada (PAUSA) Pero lo siento mucho, no puedo hacer nada para ayudarlos. No tengo ni un lugar en la posada. Ni siquiera uno.
JOSÉ (TRISTEMENTE) ¿No hay un lugar para quedar en el mesón?
POSADERO Quizás haya un lugar en el establo. (CON DISGUSTO) Oh, pero ustedes no querrán dormir ahí. No hay sino animales y paja…
JOSÉ (INTERRUMPE ANSIOSAMENTE) Ya hemos buscando mucho. Aceptamos cualquier lugar con tal que ella pueda descansar. Muéstrenos dónde es, por favor.
(EL POSADERO LOS CONDUCE POR LA PARTE EXTERIOR HASTA EL ESTABLO)
NARRADOR El humilde y sencillo establo dista mucho de ser un lugar silencioso. El rebuzno de los burros y el balido de las ovejas hacen que el establo sea un lugar muy extraño para que ahí duerma la cansada pareja. Ahí, alejada de las actividades de la ciudad y del bullicio de los viajeros que están llegando, María da a luz su primogénito.
(COMO EFECTO SONORO SE OYE EL LLANTO DE UN BEBÉ Y RUIDO DE ANIMALES)

CUARTA ESCENA

(Los pastores continúan cuidando las ovejas y conversando entre sí como antes)
NARRADOR El corazón de los pastores está dirigido hacia el cielo debido a las cargas y luchas de la vida. El tiempo pasa rápidamente y ellos casi han olvidado esa oración en la que rogaban que viniese el Mesías. Pero el cielo no se ha olvidado. Repentinamente su aislamiento es interrumpido por una luz brillantísima semejante a la de mil reflectores. Al observarla quedan cegados, y luego caen como muertos a tierra. Olvidan sus ovejas y preguntan qué acontecimiento terrible puede ser éste. ¿Qué mal ha determinado que esta potente luz aparezca sobre ellos? Entonces, desde las tinieblas llega una voz suave y melodiosa, una voz que resuena y se esparce por los cerros y los valles y que vuelve en forma de eco hasta sus corazones.
Voz a modo de eco: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.
NARRADOR Inmediatamente desaparece la luz, y la noche de los pastores se vuelve densa a causa de la oscuridad. Yacen en tierra, deslumbrados por esa luz celestial. Gradualmente comienza a entender este maravilloso acontecimiento y el glorioso mensaje que les ha sido revelado en forma tan espectacular.
PASTOR 1 (CON TEMOR) ¡Oh! ¡Mis ojos! No puedo ver nada. ¡Samuel! ¿Dónde estás? No te puedo ver.
PASTOR 2 Ni yo tampoco, pero te oigo vagamente.
PASTOR 3 Si yo pudiese ver algo, me sentiría mejor. Todo lo que veo es oscuridad y más oscuridad.
PASTOR 1 (LEVANTÁNDOSE LENTAMENTE) ¿Qué fue lo que dijo la voz? ¿No la oyeron también? ¿No dijo que había nacido un Salvador en Belén?
PASTOR 2 Sí, dijo eso. Yo también lo oí con mis propios oídos.
PASTOR 3 ¿Piensan ustedes que esto significa que el Mesías ha nacido en la ciudad de David como anunciaron los profetas?
PASTOR 2 (SÚBITAMENTE) No podría realmente significar eso. Al menos yo no lo pienso así. Un mensaje tal nunca nos llegaría a nosotros, humildes pastores.
PASTOR 1 Pero la voz dijo que el Salvador ha nacido en Belén. Estoy seguro que oí eso con mis propios oídos. Esto es lo que mi padre y mi abuelo me enseñaron a esperar cuando era un niño. Pensemos, esto significa que nuestra oración ha sido contestada. ¡El Mesías ha nacido!
PASTOR 3 Difícilmente puedo creerlo.
PASTOR 2 ¡Silencio!
(TODOS CALLAN PARA ESCUCHAR)
(El coro angelical comienza a cantar suavemente, como estando a la distancia; “Se oye un canto en alta esfera” Himnario adventista #84, Gradualmente la música aumenta de volumen)
PASTOR 2 Oigo voces… No, ¡es música! Se está acercando. Miren esa luz resplandeciente. Oh, no, no, otra vez, Oh, oh, oh (LOS PASTORES CAEN A TIERRA NUEVAMENTE)
(LOS PASTORES SE LEVANTAN DESPUÉS QUE LA MÚSICA HA TERMINADO)
PASTOR 1 Yo creo que el mensajero quiso decir que el Mesías ha nacido esta misma noche en Belén. Es el lugar exacto donde el profeta Miqueas declaró que nacería. Si nosotros estamos viviendo en el tiempo al cual se refería la profecía de Daniel respecto al Mesías, puede ser que el Mesías haya venido. (GOZOSAMENTE) Pero no debemos esperar más. No podemos suponer, debemos saber. Vayamos a Belén y veamos con nuestros propios ojos lo que ha ocurrido.
PASTOR 3 ¿Ir a Belén en la mitad de la noche? ¿Dejar estas ovejas? ¿Estás loco? Debemos quedar aquí y cuidar el rebaño.
PASTOR 2 Él tiene razón. Debemos ir a Belén. Este es un acontecimiento que no admite espera. Debemos verlo por nosotros mismos. En cuanto a las ovejas, creo que no les pasará nada. Nosotros debemos ir ahora a Belén.

QUINTA ESCENA

(Una humilde sala)
Personajes: Zoila, Doña Magda, Nohemí
(ZOILA Y MAMÁ EN ESCENARIO)
ZOILA A ver, mamá, cuéntame ¿Ya antes había pasado lo que hoy está sucediendo?
DOÑA MAGDA Hablar del Mesías, es recordar la Escritura que dice: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel” Miqueas 5:2, el profeta Isaías también anunció: “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos… se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega… porque tú quebrantaste tu pesado yugo y la vara de su hombro y el centro de su opresor… porque un niño nos es nacido. Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” Isaías 9:2-6.
ZOILA ¡Qué bonito poder tener presente siempre estas profecías y ver que se cumplen! ¿Verdad mamá?
DOÑA MAGDA Esto siempre se ha recordado, nuestros abuelos han hablado mucho de ellos; pero lo que está sucediendo en estos días a mí me dice que el tiempo se ha cumplido.
(ENTRA UNA VECINA AMIGA DE LA FAMILIA)
NOHEMÍ ¡Doña Magda! ¡Doña Magda!
DOÑA MAGDA Dime Nohemí, ¿Por qué esos gritos?
NOHEMÍ Mi hermano acaba de avisarnos que vieron unos ángeles, junto con el marido de usted, Doña Magda y que les dijeron que ya había nacido el Mesías, que lo encontrarían acostado en un pesebre.
DOÑA MAGDA (INTERRUMPIENDO) Gracias Dios mío, por ver esta maravilla.
NOHEMÍ Vamos, avísele a sus demás hijas, los pastores se dirigen hacia allá ¡A darnos prisa para reunirnos con ellos, junto al enviado de Dios!
ZOILA ¡Mara, Raquel, vamos!… esto ya no es un sueño… estamos viviendo la realidad… ha nacido un Salvador.
(SE CIERRA EL TELÓN)

SEXTA ESCENA

NARRADOR No les llevó mucho tiempo a los pastores cubrir la corta distancia desde su retiro en las montañas hasta la ciudad de David. Al entrar en Belén, miraban ansiosamente por todas partes, preguntándose dónde podría estar el Mesías. Cuando llegaron a la posada a la que habían arribado José y María unas pocas horas antes, vacilaron. Entonces un pastor notó que había un establo en la parte posterior. Se acercó a la puerta, miró al anterior, y vio a José y a María inclinados sobre un bebé que yacía en un pesebre y que estaba envuelto en pañales.
PASTOR 1 Hola. No queremos molestar, pero estamos buscando un… bebé.
JOSÉ ¿Un bebé? ¡Qué extraño que busquen eso!
PASTOR 1 Un ángel nos dijo que había nacido aquí un bebé y que estaría envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Nos parece que hemos llegado al lugar correcto.
PASTOR 2 Este debe ser el lugar. Estoy seguro de esto. (SE ACERCA AL PESEBRE) Miren este hermoso bebé. Es la maravilla de todos los siglos.
PASTOR 3 Un gran grupo de ángeles apareció mientras estábamos cuidando nuestro rebaño en las colinas. Y el ángel principal dijo que el bebe que había nacido en Belén es el Mesías prometido. Es Él ¿verdad?
MARÍA Sí, ustedes han llegado al lugar correcto.
JOSÉ ¡Seguramente Dios los condujo aquí esta noche!
PASTOR 1 (SE ARRODILLA ANTE EL BEBÉ) Este es el Mesías. Me habían dicho que vendría, pero apenas puedo creer que ahora lo estoy viendo con mis propios ojos. (CON BARBA)
PASTOR 2 (SE ARRODILLA) ¡Este es el mayor don que el hombre jamás ha recibido! ¡Este es el don del cielo, el Salvador, el Príncipe de Paz!

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Dulce Nataly Ayala de Carrillo

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Dulce Nataly Ayala de Carrillo

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