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Ciento veinte años

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Ciento veinte años

El avance de la ciencia con los descubrimientos científicos sobre el Genoma humano ha demostrado que en el ADN existe información acerca de la programación de la esperanza de vida del ser humano, esto es que el ser humano está programado para vivir ciento veinte años.
¿Acaso es novedad para nosotros? Ya lo había dicho Jehová Dios desde el principio en Génesis 6:3: “Y dijo Jehová: no contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años”.
¿Sorpresa? No; estamos diseñados para vivir ciento veinte años, no podremos añadir un solo año más sin embargo si podremos disminuir los años que no queramos vivir. ¿Cómo es esto? La clave se encuentra en nuestro estilo de vida; esto marca la diferencia entre vivir ciento veinte años, o mucho menos.
Como se ha demostrado actualmente, nuestros niños obesos, hipertensos y diabéticos, no llegarán a los cuarenta años, porque ya tendrán complicaciones severas tales como: retinopatías, insuficiencia renal, amputaciones, entre otras. Por ejemplo, actualmente un joven obeso de diecisiete años con diabetes mellitus tipo II, o del adulto, de seguro presentará complicaciones vasculares, renales y circulares periféricas severas antes de llegar a los cuarenta años de edad, ya que tendrá una evolución de veintitrés años con la enfermedad y con el deterioro que ésta genera.
¿Qué hacer? ¿Qué medidas tomar? La respuesta está en la naturaleza, en el medio que Dios nos ha colocado. Necesitamos administrar correctamente los recursos naturales, ya que son básicos, prioritarios y esenciales.

  1. Agua pura.– El sesenta por ciento de nuestro cuerpo es agua; mantengamos esta constante proporcionándole al cuerpo, agua limpia, fresca y renovada. ¿Leímos bien? Dice: agua, no dice: café, bebidas industrializadas, refrescos, té, cerveza, leche, etc. Porque nuestro organismo necesita agua para sus procesos bioquímicos y si ingerimos otro líquido el organismo tendrá que separar los pigmentos del agua y hacerla pura para poder utilizarla, esto añade trabajo al riñón y sobre todo al hígado.
  2. Descanso.– De seis a ocho horas, y de noche; nuestro organismo no se desintoxica adecuadamente, ya que las personas aun los pequeños no se duermen temprano. De las nueve a las once de la noche, se desintoxica el sistema inmune. De las once a la una de la mañana se desintoxica el hígado, en este proceso se requiere que el individuo se encuentre profundamente dormido. De la una a las tres, vías biliares y páncreas. De las tres a las cinco de la mañana los pulmones. De las cinco a las siete de la mañana, el colon.
  3. Ejercicio.– Mantengámonos en movimiento; la sangre es vida, solo si está en movimiento, y para mantenerla en movimiento el ejercicio es indispensable.
  4. Luz solar.– Los baños de sol son: bacteriostáticos, antimicóticos, antisépticos, y esenciales en la síntesis de la vitamina D y la formación de calcio.
  5. Aire puro.– Podemos vivir algunos días sin agua, unos pocos más, sin alimento, pero sin respirar, apenas unos pocos minutos. Por eso debemos llenar nuestros pulmones del aliento de vida; evitemos el humo del tabaco no estando cerca de fumadores.
  6. Nutrición.– Una buena alimentación balanceada, suficiente, nutritiva, apetitosa y biocompatible. Nuestro código genético está diseñado para comer frutas, semillas, brotes, vegetales y raíces. Si consumimos alimentos que no podemos digerir, metabolizar o eliminar adecuadamente sus desechos tendremos disfunciones y enfermedades.
  7. Temperancia.– La carga calórica también es importante para la salud. Aún el alimento nutritivo en exceso puede provocar alteraciones en nuestro organismo. Estamos acostumbrados a ingerir cantidades excesivas de carbohidratos, proteínas y lípidos (grasas). Debemos comer lo suficiente sin excedernos.
  8. Esperanza en Dios.– En Psiquiatría, existe el término ¨resilencia¨, que significa: capacidad de los individuos para sobreponerse e periodos de dolor emocional y traumas y resultar fortalecido por los mismos. En esta vida llena de problemas la resilencia se alcanza a través de una dependencia total a nuestro creador. Así saldremos vencedores de los problemas de este mundo, con más años a la vida y más vida saludable a los años.
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Acerca del autor

Dra. Luz María Figueroa de Medina (BAJA CALIFORNIA SUR)

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