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Capacitadas para Servir

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Capacitadas para Servir

Versículo de hoy: Así como el hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Mateo 20: 28

Vivimos en un mundo inmerso en actividades, quehaceres que nos ocupan mayor tiempo en satisfacer nuestra necesidades.
Hemos sido egoístas al no detenernos a pensar en los demás, sólo vemos qué necesito yo, mi esposo, mis hijos, mis familiares y amigos más cercanos, y ya!, porque no tengo dinero, ni tiempo para brindar un servicio a mis prójimos.
Tranquilizamos nuestra conciencia al pensar que como esposas de pastor estoy sirviendo a la iglesia, y aún en esa área murmuramos, diciendo que la iglesia nos exige mucho, que si sabe cantar, declamar, tocar el piano, ser coordinadora de los departamentos infantiles, directora de ministerio de la mujer, tener el rincón infantil cada sábado, directora de aventureros o conquistadores, enseñarles a las diaconisas a preparar el pan de santa cena, que dar clases de cocina Vegetariana, etc. y sin duda muchas de nosotras lo hacemos en la iglesia. Pero ¿Qué, con aquellas que nos sentimos incapaces de satisfacer las demandas que la iglesia impone a la esposa del ministro?
Tomemos de la Biblia el magnífico ejemplo de Tabita, una mujer que era costurera, pero con sus manos atendía y ayudaba a los más necesitados, a las viudas y a los huérfanos, haciéndoles túnicas, no porque le sobraba el dinero, sino porque amaba a Dios y a su prójimo.
No tenemos que esperar a ser profesionales, ni tener muchas riquezas para poder ayudar a los necesitados. Tabita fue una mujer humilde que trabajó con lo que tenía, sus manos, para servir a los demás con un corazón bondadoso.
Hemos sido llamadas a servir, hemos aceptado el llamado, acerquémonos confiadamente al Señor con la certeza que Dios ¨al que llama, capacita¨.
No estamos solas, quizás has tenido la experiencia de enfrentar una invitación a servir en algún área que no te sientes segura, ni capacitada, porque nunca te has atrevido a hacer, pero hoy te invito a que te arrodilles, pidas a Dios su ayuda y con corazón gozoso puedas servir a otros.
Consagremos nuestras manos para dar al que necesita, nuestros oídos para escuchar a una amiga, vecina, compañera apesadumbrada, nuestras palabras para animar a otros, y no a criticar, nuestros pies para alcanzar con el evangelio a los que no conocen a Dios.
Pide al Señor que te capacite hoy, para servir con gozo, Él nos dio el mayor ejemplo de servicio, no vino para ser servido , sino para servir, cuánto más nosotros, debiéramos recordar que el que no vive para servir, no sirve para vivir, recuerda que no podemos dar, lo que no tememos.

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Acerca del autor

Dina T. Hernández B. Esposa de pastor del distrito Hermosillo Piña. Presidenta de Siema Asociación de Sonora. Hermosillo, Sonora.

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